5 may. 2008

La última esperanza del mundo ( I )

(Esto es una versión novelada de la aventura que jugamos en el salón del comic de BNC, espero que os guste)

Cap I. Abandonar el hogar no es fácil.

Solo quedamos unos pocos, nos escondemos, como ratas, en Japón, el último reducto de cordura y humanidad en un planeta que está dominado por demonios, esto ha ido de mal en peor, todo empezó en Boston, después el tipo loco aquel en Londres, el Cairo, Moscú, Beijin, todo el jodido planeta se ha ido a la mierda, ahora esos malditos gusanos están llamando a nuestra puerta, cada uno de ellos podría engullir al menos dos o tres veces el Empire State, la primera vez que los ví pensé en los bichos esos de Dune, pero esto es de todo menos una película, he contemplado como esos monstruos destrozaban Australia como si fuera un queso, tenemos que hacer algo para detenerlos. Ahí está el viejo de la túnica, Maestro Arcano se llama, es un mago, y uno de los pocos superhumanos que quedamos, él y unos cuantos científicos locos están manteniendo un escudo que, de momento, detiene a los bichos, ¿que tendrá? que decirnos.
- Compañeros, nuestro mundo está condenado, poco podemos hacer por esta realidad, nuestra existencia se termina, pero podemos marcar la diferencia, he estudiado durante mucho tiempo las realidades paralelas, se que hay otros mundos que se parecen al nuestro, en casi todos ellos nuestro planeta es un punto focal, un soporte que sustenta la realidad de cada universo, si cae la tierra antes o después caerá la realidad entera.
- Vale viejo, dinos donde ir, que hacer, que cabezas machacar, para salvar el mundo lo que sea. - Vamos a darle la vuelta a la tortilla, iniciaremos el contraataque y ...
- No lo entiendes, Coraza, no hay mundo que salvar, esto está terminad...
Un fuerte temblor sacude toda la estructura en la que nos encontramos, parece un terremoto, pero todos sabemos que no es así, son los bichos, están atacando, podemos ver como cada golpe se refleja en el agotado brujo.
- ... solo podemos intentar que no le ocurra a otros mundos.
- Pero, algo podremos hacer, no podemos rendirnos...
- No nos queda tiempo, os hemos repartido en grupos de dos para que podáis ayudar a otros mundos, debéis cruzar el portal, a cada grupo os dejará en el mundo de destino, lo hará en una localización lo más cercana posible, a aquellos que ya están luchando contra el mismo destino al que sucumbiremos nosotros, marchaos, no queda tiempo, recordad que puede que el mundo al que lleguéis sea muy parecido al nuestro o por el contrario muy diferente, algunos de vuestros amigos pueden estar vivos allí y puede que no hayan existido nunca, suerte.
Realizando una serie de gesticulaciones y pronunciando una retahíla de palabras, consigue que aparezca un portal ante nosotros, a mi me toca ir con una mujer japonesa "Sombra Sangrienta", creo que se llama, espero que esté preparada para lo que sea que tengamos que hacer, no se si yo estoy preparado, pero daré todo lo que tengo para que las cosas no se repitan, para que otros mundos no caigan, como el nuestro.
Antes de cruzar el portal una nueva sacudida golpea el escudo, me giro para mirar al abuelo y veo el reflejo del ataque en un rictus de dolor, en la cara del viejo, hay que reconocer las agallas del abuelo, se podría haber pirado dejándonos a nuestra suerte y se queda aquí para abrirnos una ruta de salida y darle una oportunidad a otros mundos, después de nosotros sacará a los últimos supervivientes, espero que puedan salir a tiempo de este infierno.

- Señorita, usted primero, o prefiere que pase yo para ir allanando el camino.
La joven que me acompaña no dice nada y salta antes de que pueda calarme el sombrero, ahí vamos, esto es mareante, antes de que me de cuenta aterrizo sobre la hierba en un prado, el ordenador interno me indica que estoy en Escocia, la chica japonesa aterriza, con gracia felina, a mi lado y aquí estamos.
- ¿Dónde está el jodido sombrero?, ahí estás bribón.
Vamos a ver, que nos pongamos en situación. ¡Mierda! eso han sido explosiones, creo que algún depósito de combustible ha estallado, gracias a la explosión puedo ver algo mejor el entorno, a nuestro lado hay un pedrusco alargado, parece que unos gamberros han hecho inscripciones, raras, retorcidas y que no entiende ni el tato.
- Es celta, es un menhir, se utilizaba en ritos de los druidas.
Vaya, la oriental habla, habla inglés y encima sabe cosas.
- Bien, ¿alguna idea?,¿que hacemos ahora?, se supone que los tipos que tenemos que ayudar tendrían que ...
No puedo terminar la frase porque un disparo lejano y del que somos el blanco rompe el hilo de mis ideas, se acercan a nosotros dos grupos, suman dos perrazos enormes y unos ocho tipos con escopetas y varios aperos de labranza, antes de que pueda hacer nada uno de los malditos perros llega a mi altura, dios eso no es un perro, es un monstruo deforme y ¡¡tiene dos cabezas!!, mi compañera despacha con un golpe de su katana al monstruo que la atacaba, dispenso una recepción similar para mi pieza, que se escapa entre mi presa ¡mierda! No tenía que haber faltado a las clases de lucha, se revuelve, me lanza un mordisco que solo hiere el aire, otra vez mi acompañante consigue despachar de un solo golpe al monstruo; se acercan los tipos esos, no podremos con todos, al final alguno conseguirá conectar un buen golpe y caeremos, hora de los fuegos artificiales, disparo en abanico el proyector de partículas que forma casi todo el implante mi brazo derecho, el efecto es el que esperaba, los que nos atacaban quedan conmocionados.
Durante la lucha han aparecido unas extrañas luces, marcan la posición de un menhir a unos 500 metros del nuestro; cuando estamos a medio camino otra luz que esta vez se proyecta hacia el cielo, parece que estamos en la orilla de un lago, hay una isla en el centro de la que surge la columna de luz, miro a mi compañera, sin necesidad de hablar, ella se encamina hacia los tipos que aparecieron en el menhir próximo y que parece tienen unos compañeros de baile parecidos a los nuestros, mi destino es la isla, si la potencia de los implantes de las piernas funciona bien, podré recorrer un tercio de la distancia con el salto, el resto tocará nadar, eso si los doscientos kilos de cibernética que componen mi cuerpo no me mandan al fondo del lago, demasiados condicionales, por lo menos no estamos en le lago Ness y no puedo ser la cena de Nessy.
- Suerte chica, no dejes que te maten.
Tomo carrerilla y salto, en medio de la trayectoria empiezo a arrepentirme, he visto una sombra en el agua y no es la mia, hay algo en el agua y es enormemente grande.

continuará ...

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